martes, 17 de agosto de 2010

50 años con Los Beatles

Era el 17 de Agosto de 1960. Sobre un escenario de la ciudad de Hamburgo tocaban cinco desconocidos músicos de Liverpool: Pete Best, George Harrison, John Lennon, Paul McCartney y Stuart Sutcliffe.

Habían sido contratados en esta ciudad para tocar en directo, ya que había entonces promotores que se dedicaban a ofrecer conciertos de música internacional y las bandas de Liverpool eran más baratas que las londinenses.


A su llegada a Hamburgo, los Beatles tocaban rock and roll y su imagen se basaba en pantalones de cuero y un peinado con flequillo engominado hacia atrás, al estilo Elvis Presley.

El primer bar hamburgués en el que actuaron fue el "Indra", donde había días en que los cinco músicos tocaban hasta siete horas seguidas, algo que no habían hecho nunca antes y que les obligaba a alargar cada una de las canciones que interpretaban.


Después pasaron a actuar en el "Kaiserkeller", propiedad del promotor Bruno Koschmider quien, según cuenta la historia, denunció que Harrison era menor de edad al enterarse de que el grupo había fichado por el "Top Ten", un local de la competencia.

La denuncia provocó la expulsión de George a Inglaterra. Pero la banda regresó a Hamburgo en varias ocasiones más, y entre 1960 y 1962 tocó, en un total de 281 noches, alrededor de 1.500 horas de música en directo.


La ciudad de Hamburgo fue testigo de la transformación de la banda y su composición. En 1962 pasaron a ser cuatro tras la repentina muerte de Stu, “el quinto Beatle", producida por una hemorragia cerebral.

Pero ése no fue el único cambio, ya que el batería original, Pete Best, fue sustituido por Ringo Starr, a quien conocieron precisamente en Hamburgo cuando Ringo tocaba con otra banda inglesa.


A partir de 1963, una vez alcanzada la fama, el grupo junto nunca volvió a Hamburgo, pero sí lo hizo Paul en 1989, cuando regresó para ofrecer un concierto y, de paso, pagar los 80 marcos que debía en el "Gretel + Alfons", un bar del que treinta años antes se había marchado sin pagar.


Las aventuras y desventuras de los primeros años de los Beatles se han convertido hoy en uno de los atractivos de Hamburgo, donde una plaza con forma de vinilo recuerda que la ciudad fue y sigue siendo un referente en el desarrollo musical europeo.

Sobre el disco, cuatro músicos de metal, más uno apartado -en recuerdo del quinto Beatle-, invitan a los llegados al lugar a adentrarse en el barrio y pasear por la calle Grosse Freiheit (Gran Libertad), donde las luces de míticos locales como el "Indra" o el "Keisekeller" siguen hoy, cincuenta años después, parpadeando.


Recientemente, Hamburgo inauguró también un Museo dedicado a los Beatles. Con el nombre de Beatlemania, el museo se centra en el período en que los Beatles estuvieron en la ciudad alemana, entre 1960 y 1962. Consta de cinco plantas y ofrece una exposición interactiva en la que se cuenta la historia del grupo, desde su estancia en Hamburgo hasta el inicio de su éxito; además de cientos de fotografías.

Un museo, una plaza con su nombre, decenas de fotos, locales míticos y varios tours especializados recuerdan los tiempos en que los Beatles trabajaron y callejearon por el barrio de St. Pauli, en pleno centro de Hamburgo, la ciudad en la que "crecieron".

Los Beatles dieron su primer concierto en Hamburgo hace hoy 50 años. El resto ya es historia.


Junta a John y a un grupo de músicos cogidos al azar y tendrás un buen grupo. Coge a George y a varios músicos y tendrás otro buen grupo. O a Ringo o a mí y varios músicos y otro buen grupo. Pero nosotros cuatro juntos… eso es un grupo sin igual
(Paul McCartney)

viernes, 6 de agosto de 2010

Dios los cría...


En 1957, Harry Belafonte y Nat King Cole deleitaban a los espectadores televisivos con su "Mama look a Boo Boo"  a través del programa “The Nat King Cole Show”.


Ese mismo año, en ese mismo programa, Nat King Cole imitaba a la perfección a Sammy Davis Jr. quien, a su vez, imitaba perfectamente a Nat King Cole.


Sammy Davis Jr. acudía en 1960 al programa “The Frank Sinatra Show” para cantar, y bailar, “Me and my shadow” con el propio Frank.


Cuatro años antes, en 1956, Frank Sinatra había coincidido en la película “Alta sociedad” con Bing Crosby.


Bing Crosby, a su vez, compartía otra inolvidable escena de esta misma película con Louis Armstrong.


Tres años más tarde, en 1959, Armstrong nos volvía a maravillar en otro impecable musical, “The five pennies”, esta vez compartiendo plano y canción con otra gran figura del espectáculo, Danny Kaye.


Y una propina, como broche de oro, de la mano de Elvis Presley y Frank Sinatra en el programa de 1960 “Frank Sinatra's Welcome Home Party for Elvis Presley”.

Dios los cría…

miércoles, 14 de julio de 2010

Hanna-Barbera presents

William Hanna y Joseph Barbera trabajaron juntos por primera vez, en 1939, en el estudio de animación de la Metro Goldwyn Mayer.


Uno de sus primeros proyectos como directores fue “Puss gets the boot” (1940), primera aparición de los personajes de Tom y Jerry, aunque no llamados aún así, que fue nominada al Oscar al mejor corto de animación.


Los maravillosos cortos de “Tom y Jerry” recolectaron 5 nominaciones más y un total de 7 estatuillas en los Premios de la Academia.


Hanna, Barbera y George Sidney, director de la MGM, formaron H-B Enterprises en 1944 mientras seguían trabajando para el estudio, utilizando esta compañía para llevar a cabo proyectos complementarios, incluyendo comerciales de televisión y los créditos originales de la serie “I Love, Lucy”.

MGM cerró su estudio de animación en 1957. Hanna y Barbera contrataron a la mayoría de sus empleados para H-B Enterprises, especializándose entonces en la animación para televisión.


Su primera serie fue “The Ruff & Reddy Show”, que se estrenó en la NBC en Diciembre de ese mismo año.


En 1960, H-B Enterprises fue renombrada Hanna-Barbera Productions, y se convirtió en líder dentro de la producción de animación para la televisión. Hanna-Barbera produjo exitosas series que fueron emitidas durante las mañanas de los fines de semana.


Hanna-Barbera Productions no tuvo edificio propio hasta 1963, cuando Hanna-Barbera Studios se trasladó al West Hollywood (California).

Entre 1969 y 1983, Hanna-Barbera Productions fue el estudio de animación para televisión más exitoso del mundo, dedicado especialmente a la creación de series para los Sábados por la mañana.


La mágica unión de Hanna y Barbera sigue perdurando hoy en día. Las internacionalmente afamadas leyendas de los dibujos animados crearon una famosa colección de personajes sin rivales en la animación televisiva.


William Hanna y Joseph Barbera disfrutaron de una de las relaciones más exitosas y duraderas en la historia del entretenimiento y juntos crearon algunos de los personajes más reconocibles y amados del mundo animado.


Hoy en día, la compañía Hanna-Barbera es conocida como Cartoon Network Studios. Dirige un verdadero imperio de 800 empleados y sus películas y caricaturas se distribuyen en más de 80 países, por lo que se le considera como un icono de este género a nivel mundial.


William Denby Hanna nació, hace hoy cien años, el 14 de Julio de 1910 en Melrose, Nuevo México. Estudió Ingeniería estructural, profesión que prácticamente no ejerció debido a la Gran Depresión. Su talento para las artes gráficas lo condujo hacia el mundo de la animación, trabajando en diversas compañías como historiador y dibujante de cartoons.


La carrera en la  animación de Hanna se inició en los estudios Harman-Ising, donde comenzó coloreando viñetas y componiendo música y letras para las Looney Tunes y las Merrie Melodies de la Warner Bros.

En 1937, Hanna fue contratado por MGM como director y redactor. Varias semanas más tarde, Joseph Barbera se sumó al equipo como caricaturista y guionista.


La sincronización precisa de comedia y habilidad para manejar talentos creativos de Hanna fueron el complemento ideal para la gran capacidad en la animación e instintos narrativos de Barbera.


William Hanna nos dejaba el 22 de Marzo de 2001, a la edad de 90 años. También nos legaba su voz a través del entrañable gato Tom.


Joseph Roland Barbera nació, el año que viene hará cien años, el 24 de Marzo de 1911 en Nueva York. Descendiente de padres italianos, también se encontró sin trabajo al comienzo de la Gran Depresión, época en la ejercía de banquero y dibujaba en su tiempo libre.


Finalmente, abandonó el mundo de las finanzas y se dedicó a lo que realmente le gustaba hacer. Una de sus tantas publicaciones fue aceptada por la revista Collier, para la cual contribuyó con muchos de sus trabajos.


Tras vender sus propias ilustraciones y cartoons, logró más adelante un empleo en los talleres de los Estudios Fleischer, donde trabajó en Betty Boop y Popeye, personajes de la Paramount Pictures.


En 1994, Joseph publicó “My life in Toons”, su autobiografía. Y el 18 de Diciembre de 2006, a los 95 años de edad, Barbera se reunió de nuevo con Hanna.


Obviamente, Hanna y Barbera nunca se han ido de nuestro lado. Se quedaron con nosotros a través de sus mágicas creaciones.


Irrepetibles y ya legendarios personajes animados que formaron una parte muy importante de nuestra infancia y que hoy nos siguen acompañando.


Como “Tom y Jerry”, emblemáticos dibujos "Hanna-Barbera" de la época en la que trabajaban para la MGM, allá por los años 40, que hoy siguen conservando toda la frescura y creatividad con la que cautivaron en sus inicios a los espectadores.


O “Los Picapiedra”. Emitida entre 1960 y 1966 a través de la ABC, esta serie estaba basada en otra del actor Jackie Gleason llamada “The Honeymooners”. Tras su término, comenzaron las reposiciones, entre 1967 y 1970, hasta que en 1972 fueron filmados nuevos episodios emitidos junto con otros personajes de Hanna-Barbera, así como una serie de versiones cinematográficas que se estrenaron en los años 90.

La inolvidable familia de la Edad de Piedra tomó al mundo por sorpresa y se tradujo a más de 80 idiomas. Actualmente se dice que a cualquier hora, en algún lugar del mundo, se está emitiendo un episodio de “Los Picapiedra”.


O “El Oso Yogi”, que presentado en un episodio de la serie de “Huckleberry Hound”, se ganó en 1961 su propio espacio. Ambientada en el Parque Nacional de “Jellystone” y acompañado siempre de su inseparable Boo Boo, “El Oso Yogi” fue emitida entre 1961 y 1963, estrenándose su propia película cinematográfica, "Hey There, It's Yogi Bear", en 1964.


O “Jonny Quest”, primera serie animada de aventuras de Hanna-Barbera, que debutó en 1964 y tuvo tal popularidad que provocó su constante emisión a través de la ABC (entre 1964 y 1965) y de la CBS (entre 1967 y 1970). Durante los años 70, “Jonny Quest” regresó a la ABC y fue emitido hasta 1972, para volver en 1978 a través de la NBC y ser emitida hasta 1981. En los años 90 se estrenó un largometraje de dibujos animados basado en los mismos personajes.


O “Scooby Doo”, un genuino perro gran danés que debutó en 1969 junto a Shaggy, Freddy, Daphne y Velma, inmersos todos ellos en una serie interminable de misterios e intrigas policíacas. “Scooby Doo” fue emitida a lo largo de 17 años ininterrumpidos.


Y “Los Supersónicos”, una familia del futuro sacada del mismo molde que “Los Picapiedra”.


Y “Pixie y Dixie”, y Jinks…




Y "Don Gato"...


Y los Pitufos, el Lagarto Juancho, Tiro Loco McGraw, Huckleberry Hound, la Tortuga D'Artagnan, el León Melquíades, Canito y Canuto, el Gorila Magila, Pepe Pótamo, la Hormiga Atómica, los Osos Montañeses, Leoncio y Tristón… Y Patán.


Gracias, genios de la animación, por haber creado este increíble universo de personajes. Todo un legado y todo un tesoro en fantasías animadas de ayer y hoy.

domingo, 11 de julio de 2010

Matar a un ruiseñor

Los ruiseñores no hacen otra cosa que música para nuestro disfrute. No se comen las cosechas, no anidan en nuestros graneros, no hacen otra cosa que cantar con el corazón para nosotros. Por eso es un pecado matar a un ruiseñor


El 11 de Julio de 1960, la editorial J. B. Lippincott and Company publicaba “Matar a un ruiseñor”, novela que, convertida rápidamente en un best seller (vendió en su lanzamiento 30 millones de copias), otorgó al año siguiente el Premio Pulitzer a su autora, Harper Lee.

Mary Badham (Scout) y Harper Lee

Esta obra vio ampliada su popularidad en 1962 con su impecable salto a la gran pantalla. “Una de las mejores adaptaciones de un libro jamás hecha”, en palabras de la propia Harper Lee, quien puso como condición principal para su adaptación al cine que fuera el actor Gregory Peck, y no otro, el que diera vida a Atticus Finch.


Lee y Peck entablaron entonces una estrecha amistad que perduraría en el tiempo hasta la muerte del actor.


Nelle Harper Lee nació el 28 Abril de 1926 en Monroeville (Alabama). Tras estudiar en la Universidad de Alabama y pasar un año como estudiante de intercambio en la Universidad de Oxford, Harper trabajó durante la década de los 50 como empleada de reserva de vuelos con Eastern Air Lines y British Airways.


En 1959, Harper acompañó a Holcombe, Kansas, como asistente de investigación para el hoy clásico “A sangre fría”, a Truman Capote, autor de esta famosa novela y amigo de la infancia de la escritora.

Decidida a dedicarse a la literatura, a los 34 años publicó Lee su primera y única novela, “Matar a un ruiseñor”. El relato se nos ofrece a través de los ojos de Jean Louis Finch, familiarmente llamada Scout, que siendo ya una mujer adulta recuerda una época de su infancia en la que su padre, abogado de profesión, defendió a un hombre negro acusado falsamente de violación.


Varios de los personajes de la novela estaban inspirados en la vida real de Harper Lee. Su padre, en el que está basado el personaje de Atticus Finch, era abogado en Monroeville y ex editor de un periódico.

Finch era el apellido de soltera de la madre de Lee, y el personaje de Dill, amigo de los hijos de Atticus, estaba basado en los recuerdos de infancia que Lee tenía de Capote. Incluso el juicio que tiene lugar en la novela tenía similitudes con el famoso juicio “Scottboro”, donde el cargo era violación, el acusado un hombre afro-americano y la acusadora una mujer blanca.

A pesar del tremendo éxito obtenido, o tal vez abrumada precisamente por ello, Harper huyó deliberadamente de la fama.


Hizo, sin embargo, una excepcional aparición, invitada por Verónica Peck, viuda del actor, para ser honrada por la Biblioteca Pública de Los Ángeles en una cena benéfica para recaudar fondos para computadoras y programas de alfabetización. El premio le fue entregado por Brock Peters, quien interpretó en la película al hombre negro acusado injustamente.

Y el 6 de Noviembre de 2007, por sus servicios a la literatura, se le impuso a la escritora la Medalla Presidencial de la Libertad. Lee aceptó ir a la Casa Blanca con la única condición de no tener que responder a preguntas ni tener que pronunciar discurso alguno.

Notable novela que sigue las mejores tradiciones de los autores norteamericanos que han escrito sobre América del Sur – Mark Twain, William Faulkner, Caldwell Erskine y muchos otros – que permanecerá para siempre como un tesoro en la literatura americana progresista
(Nadiya Matuzova, Ilustrated English Edition, 1977)


Traducida a cincuenta lenguas y con más de cuarenta millones de ejemplares vendidos por todo el mundo, la historia de “Matar a un ruiseñor” se centra en la falsa acusación criminal contra un hombre negro y en las relaciones entre Atticus, el abogado que lo defenderá, y su hija Scout. Con el paso de los años, que aumentaba la cifra de sus ventas, el libro pasó a ser una especie de novela nacional.

El impacto cultural y social de esta obra sobre el país americano revive generación tras generación, con un millón de ventas por año. Su éxito tal vez se deba a la inocente e inteligente mirada de Scout. O al momento en que fue escrita, con el surgimiento del movimiento de los derechos civiles.

Creo que se trata realmente de una historia sobre
la universalidad de los valores humanos
(Melinda Byrd-Murphy, directora del Centro
para las Artes Literarias de Alabama)


Para muchos, y como Lee confesó en una excepcional entrevista, su vida se identifica con uno de los personajes que intrigan a la niña protagonista de la novela, Boo Radley, que pasa años a la sombra sin salir de su casa, simplemente “porque no quiere salir”, concluye la niña, que siente hacerse mayor al darse cuenta.


La escritora vivió tranquilamente junto a su hermana Alice en Monroeville, el mismo pueblo que la vio nacer, que se llama a sí mismo “la capital literaria de Alabama”, rechazando cualquier tipo de entrevista relacionada con su famoso libro.

Por el 50 aniversario de su novela, un periódico británico intentó arrancar unas declaraciones a la escritora. Ella utilizó como excusa que era la hora de dar de comer a los patos. Y no el momento para hablar sobre lo que ella consideraba una simple historia.