miércoles, 19 de mayo de 2010

La maravillosa Alice Liddell

En 1862, durante un reconfortante viaje en barca por el río Támesis, Charles Lutwidge Dodgson entretenía con sus historias a Lorina, Alice y Edith Liddell, tres hermanas de trece, diez y ocho años, respectivamente.

Edith, Lorina y Alice Liddell

El escritor relató a las tres pequeñas las fantásticas aventuras de una niña, no casualmente llamada Alice, tras caer en una madriguera. Y Alice Liddell, la mediana de las hermanas, le pidió a Dodgson que escribiera esa historia para ella.


Dos años más tarde, Dodgson le entregaba a la niña, como regalo de Navidad, “Las aventuras de Alicia bajo tierra”, un manuscrito que contenía las propias ilustraciones del escritor.


Una versión más larga de la historia, ilustrada esta vez por John Tenniel, era publicada en 1865. “Alicia en el País de las Maravillas” aparecía ya firmada por Lewis Carroll, seudónimo con el que sería mundialmente conocido Charles Dodgson, quien también publicaría años más tarde “Alicia a través del espejo”.


Nacida en Westminster el 4 de Mayo de 1852, Alice Pleasance Liddell era la cuarta hija de Hanna Lorina y Henry Liddell, decano de Christ Church, el college de Oxford donde Dodgson era un profesor de matemáticas conocido por su pasión por la fotografía.


Gran parte de la infancia de Alice transcurrió en compañía de sus dos hermanas y de Charles Lutwidge Dodgson quien, tras conocer a la familia cuando la niña contaba apenas cuatro años, se convirtió en un visitante asiduo de los Liddell.


Aunque Alice Liddell no fue la inspiración de las ilustraciones de los maravillosos libros de Carroll (presumiblemente fue Edith, su hermana pequeña, la que sirvió realmente como modelo), no cabe la menor duda de que las mágicas aventuras del libro sí estaban dedicadas por entero a ella.


Según cuenta en su autobiografía la propia Alice, en 1932, a la edad de 80 años, viajó a Estados Unidos para la celebración del centenario del nacimiento de Lewis Carroll.

Allí se encontró brevemente con Peter Llewelyn Davies, que contaba entonces 35 años de edad. Peter era uno de los hermanos que inspiraron “Peter Pan” a J.M. Barrie.


Alice Liddell dejó nuestro mundo real dos años después, el 15 de Noviembre de 1934. Sin duda alguna para trasladarse a ese maravilloso País que seguirá haciendo las delicias de todos los que se aventuran a entrar en él.


Pondré el broche final a esta entrada dedicándosela a mi hermana Alicia. Por compartir tan ilustre nombre con la protagonista de esta historia.

Y por tener su propio País de las Maravillas. ¡Feliz No Cumpleaños!

domingo, 9 de mayo de 2010

La magia de J.M. Barrie

Este año se conmemora el 150 aniversario del nacimiento de J. M. Barrie.


En toda Escocia se darán cita diversas adaptaciones de su famoso Peter Pan y otros pequeños eventos centrados en la vida del autor.

Y Kirriemuir, su ciudad natal, lo festeja con una celebración a la imaginación, que se extenderá a sus alrededores a lo largo de todo el mes de Mayo, con creaciones como “La Bola de Kirriemuir” y la obra original “Inicio a Neverland”.

Kirriemuir y su estatua de Peter Pan

Una gran fiesta infantil y una semana dedicada al libro infantil y juvenil, organizada por un pequeño grupo de expertos en literatura, incluidos libreros y escritores, completan un más que merecido homenaje a la figura de este gran escritor.


Nacido el 9 de Mayo de 1860 en la región escocesa de Angus, James Matthew Barrie tuvo una infancia infeliz. La repentina muerte de su hermano, cuando él contaba apenas seis años de edad, alteró profundamente la vida familiar y trastornó la salud mental de su madre, que se convirtió en una persona desequilibrada, autoritaria e inflexible. Su influencia y recuerdo pesó sobre James durante el resto de su vida.

La vida es una larga lección de humildad

Tras estudiar en la Universidad de Edimburgo y trabajar durante dos años como periodista, Barrie se trasladó a Londres atraído por el brillo de sus círculos culturales.

En 1888 publicó con éxito “Los idilios de Auld Licht”, serie de evocaciones de la vida campesina de su pueblo natal. Poco después, en 1889, “Una ventana en Thrums” volvía a evocar nostálgicamente aquel mundo.


Alcanzó la fama gracias a novelas como “El pequeño ministro”, “Margaret Ogilvy”, biografía de la madre del escritor, “Sentimental Tommy” y “Tommy and Grizel”, todas ellas delicadas fusiones de sentimentalismo y realismo irónico situadas en la tradición de Dickens, pero inspiradas en los textos de Meredith, Stevenson y los grandes autores rusos.

Su obra de teatro “Londres” (1893) fue un éxito en su estreno londinense. Su siguiente obra dramática sería la comedia “La historia de amor del profesor”.


En 1897, mientras paseaba con Porthos, su inseparable perro San Bernardo, frente a los Jardines de Kensington, el escritor escocés conoció a los niños que inspiraron su mundialmente conocida historia de Peter Pan.

George, Jack (John), Peter, Michael y Nico (Nicholas) eran los cinco hermanos Llewelyn Davies.

Jack, George y Peter Llewelyn Davies

El personaje de Peter Pan fue llamado así por el mediano de estos niños. Y en la historia de Barrie los dos hermanos recibieron los nombres de John y Michael y el padre fue llamado George.

Michael y J.M. Barrie

Barrie, ya casado pero sin hijos, encandiló a los chicos con sus historias y acabó forjando una sólida amistad con sus padres, Arthur y Sylvia Llewelyn Davies, esta última inspiración de Wendy y de la madre de su historia.

Michael jugando a Peter Pan

El escritor llegó a confesar una vez que Peter Pan nació a partir de la "chispa" que emanaba de los hijos de la familia Llewelyn Davies, de los que se ocupó a la muerte temprana de sus progenitores.

“Calle Quality”, “El admirable Crichton” y “Mary” precedieron en los escenarios a la primera representación de la hoy prestigiosa obra fantástica “Peter Pan” (1904).


En esta obra, Barrie trata sus dos temas favoritos: la conservación de la inocencia infantil y lo que consideraba el instinto femenino de la maternidad.


El éxito de este personaje fue instantáneo. Peter Pan y sus compañeros de juegos fueron adoptados como héroes por muchas generaciones de niños de todo el mundo, conocedores de sus aventuras a través de todo tipo de traducciones y adaptaciones.


Algunas de ellas tan celebradas como las versiones de Herbert Brenon (1924) o Walt Disney (1953), dos maravillosas obras maestras del cine.

En 1929, J. M. Barrie cedió los derechos de su obra “Peter Pan” al Great Ormond Street Hospital, principal hospital infantil de la nación.

El secreto de la felicidad no está en hacer lo que uno quiera,
sino en que te guste lo que haces

El propio escritor confesaría más de una vez que su más profundo deseo hubiera sido recuperar los años felices de su primera infancia, y que su más célebre personaje, Peter Pan, era una personificación de tales anhelos.


Si dices lo que piensas y no lo que otra persona piensa por ti estás en el camino de convertirte en un hombre importante

"Lo que saben todas las mujeres”, “Un beso para Cenicienta”, “Querido Bruto” y “David” completan la carrera teatral de Barrie.

En 1913 el escritor recibió la dignidad de baronet, título hereditario concedido por la corona británica, y en 1922 la Orden del Mérito.


"La vida de cada hombre es un diario en el que pretende escribir
una historia y escribe otra"

J. M. Barrie nos dejaba el 19 de Junio de 1937. Con nosotros queda una gran obra literaria y una muy personal manera de entender la vida.


Y, por supuesto, Peter Pan. Un maravilloso personaje con el que todos nos hemos sentido identificados en alguna ocasión.


En 1912, Barrie encargó al escultor George Frampton una estatua de Peter Pan. El escritor mantuvo el proyecto prácticamente en secreto y, una vez finalizado, lo hizo poner en los jardines de Kensington en mitad de la noche, para que al día siguiente la gente creyera que había sido magia. Hoy, esa magia continúa allí.


Cuando el primer niño rió por primera vez, su risa se rompió en mil pedazos que saltaron alrededor, y ése fue el comienzo de las hadas
(J. M. BARRIE)