miércoles, 14 de julio de 2010

Hanna-Barbera presents

William Hanna y Joseph Barbera trabajaron juntos por primera vez, en 1939, en el estudio de animación de la Metro Goldwyn Mayer.


Uno de sus primeros proyectos como directores fue “Puss gets the boot” (1940), primera aparición de los personajes de Tom y Jerry, aunque no llamados aún así, que fue nominada al Oscar al mejor corto de animación.


Los maravillosos cortos de “Tom y Jerry” recolectaron 5 nominaciones más y un total de 7 estatuillas en los Premios de la Academia.


Hanna, Barbera y George Sidney, director de la MGM, formaron H-B Enterprises en 1944 mientras seguían trabajando para el estudio, utilizando esta compañía para llevar a cabo proyectos complementarios, incluyendo comerciales de televisión y los créditos originales de la serie “I Love, Lucy”.

MGM cerró su estudio de animación en 1957. Hanna y Barbera contrataron a la mayoría de sus empleados para H-B Enterprises, especializándose entonces en la animación para televisión.


Su primera serie fue “The Ruff & Reddy Show”, que se estrenó en la NBC en Diciembre de ese mismo año.


En 1960, H-B Enterprises fue renombrada Hanna-Barbera Productions, y se convirtió en líder dentro de la producción de animación para la televisión. Hanna-Barbera produjo exitosas series que fueron emitidas durante las mañanas de los fines de semana.


Hanna-Barbera Productions no tuvo edificio propio hasta 1963, cuando Hanna-Barbera Studios se trasladó al West Hollywood (California).

Entre 1969 y 1983, Hanna-Barbera Productions fue el estudio de animación para televisión más exitoso del mundo, dedicado especialmente a la creación de series para los Sábados por la mañana.


La mágica unión de Hanna y Barbera sigue perdurando hoy en día. Las internacionalmente afamadas leyendas de los dibujos animados crearon una famosa colección de personajes sin rivales en la animación televisiva.


William Hanna y Joseph Barbera disfrutaron de una de las relaciones más exitosas y duraderas en la historia del entretenimiento y juntos crearon algunos de los personajes más reconocibles y amados del mundo animado.


Hoy en día, la compañía Hanna-Barbera es conocida como Cartoon Network Studios. Dirige un verdadero imperio de 800 empleados y sus películas y caricaturas se distribuyen en más de 80 países, por lo que se le considera como un icono de este género a nivel mundial.


William Denby Hanna nació, hace hoy cien años, el 14 de Julio de 1910 en Melrose, Nuevo México. Estudió Ingeniería estructural, profesión que prácticamente no ejerció debido a la Gran Depresión. Su talento para las artes gráficas lo condujo hacia el mundo de la animación, trabajando en diversas compañías como historiador y dibujante de cartoons.


La carrera en la  animación de Hanna se inició en los estudios Harman-Ising, donde comenzó coloreando viñetas y componiendo música y letras para las Looney Tunes y las Merrie Melodies de la Warner Bros.

En 1937, Hanna fue contratado por MGM como director y redactor. Varias semanas más tarde, Joseph Barbera se sumó al equipo como caricaturista y guionista.


La sincronización precisa de comedia y habilidad para manejar talentos creativos de Hanna fueron el complemento ideal para la gran capacidad en la animación e instintos narrativos de Barbera.


William Hanna nos dejaba el 22 de Marzo de 2001, a la edad de 90 años. También nos legaba su voz a través del entrañable gato Tom.


Joseph Roland Barbera nació, el año que viene hará cien años, el 24 de Marzo de 1911 en Nueva York. Descendiente de padres italianos, también se encontró sin trabajo al comienzo de la Gran Depresión, época en la ejercía de banquero y dibujaba en su tiempo libre.


Finalmente, abandonó el mundo de las finanzas y se dedicó a lo que realmente le gustaba hacer. Una de sus tantas publicaciones fue aceptada por la revista Collier, para la cual contribuyó con muchos de sus trabajos.


Tras vender sus propias ilustraciones y cartoons, logró más adelante un empleo en los talleres de los Estudios Fleischer, donde trabajó en Betty Boop y Popeye, personajes de la Paramount Pictures.


En 1994, Joseph publicó “My life in Toons”, su autobiografía. Y el 18 de Diciembre de 2006, a los 95 años de edad, Barbera se reunió de nuevo con Hanna.


Obviamente, Hanna y Barbera nunca se han ido de nuestro lado. Se quedaron con nosotros a través de sus mágicas creaciones.


Irrepetibles y ya legendarios personajes animados que formaron una parte muy importante de nuestra infancia y que hoy nos siguen acompañando.


Como “Tom y Jerry”, emblemáticos dibujos "Hanna-Barbera" de la época en la que trabajaban para la MGM, allá por los años 40, que hoy siguen conservando toda la frescura y creatividad con la que cautivaron en sus inicios a los espectadores.


O “Los Picapiedra”. Emitida entre 1960 y 1966 a través de la ABC, esta serie estaba basada en otra del actor Jackie Gleason llamada “The Honeymooners”. Tras su término, comenzaron las reposiciones, entre 1967 y 1970, hasta que en 1972 fueron filmados nuevos episodios emitidos junto con otros personajes de Hanna-Barbera, así como una serie de versiones cinematográficas que se estrenaron en los años 90.

La inolvidable familia de la Edad de Piedra tomó al mundo por sorpresa y se tradujo a más de 80 idiomas. Actualmente se dice que a cualquier hora, en algún lugar del mundo, se está emitiendo un episodio de “Los Picapiedra”.


O “El Oso Yogi”, que presentado en un episodio de la serie de “Huckleberry Hound”, se ganó en 1961 su propio espacio. Ambientada en el Parque Nacional de “Jellystone” y acompañado siempre de su inseparable Boo Boo, “El Oso Yogi” fue emitida entre 1961 y 1963, estrenándose su propia película cinematográfica, "Hey There, It's Yogi Bear", en 1964.


O “Jonny Quest”, primera serie animada de aventuras de Hanna-Barbera, que debutó en 1964 y tuvo tal popularidad que provocó su constante emisión a través de la ABC (entre 1964 y 1965) y de la CBS (entre 1967 y 1970). Durante los años 70, “Jonny Quest” regresó a la ABC y fue emitido hasta 1972, para volver en 1978 a través de la NBC y ser emitida hasta 1981. En los años 90 se estrenó un largometraje de dibujos animados basado en los mismos personajes.


O “Scooby Doo”, un genuino perro gran danés que debutó en 1969 junto a Shaggy, Freddy, Daphne y Velma, inmersos todos ellos en una serie interminable de misterios e intrigas policíacas. “Scooby Doo” fue emitida a lo largo de 17 años ininterrumpidos.


Y “Los Supersónicos”, una familia del futuro sacada del mismo molde que “Los Picapiedra”.


Y “Pixie y Dixie”, y Jinks…




Y "Don Gato"...


Y los Pitufos, el Lagarto Juancho, Tiro Loco McGraw, Huckleberry Hound, la Tortuga D'Artagnan, el León Melquíades, Canito y Canuto, el Gorila Magila, Pepe Pótamo, la Hormiga Atómica, los Osos Montañeses, Leoncio y Tristón… Y Patán.


Gracias, genios de la animación, por haber creado este increíble universo de personajes. Todo un legado y todo un tesoro en fantasías animadas de ayer y hoy.

domingo, 11 de julio de 2010

Matar a un ruiseñor

Los ruiseñores no hacen otra cosa que música para nuestro disfrute. No se comen las cosechas, no anidan en nuestros graneros, no hacen otra cosa que cantar con el corazón para nosotros. Por eso es un pecado matar a un ruiseñor


Hace hoy 50 años, el 11 de Julio de 1960, la editorial J. B. Lippincott and Company publicaba “Matar a un ruiseñor”, novela que, convertida rápidamente en un best seller (vendió en su lanzamiento 30 millones de copias), otorgó al año siguiente el Premio Pulitzer a su autora, Harper Lee.

Mary Badham (Scout) y Harper Lee

Esta obra vio ampliada su popularidad en 1962 con su impecable salto a la gran pantalla. “Una de las mejores adaptaciones de un libro jamás hecha”, en palabras de la propia Harper Lee, quien puso como condición principal para su adaptación al cine que fuera el actor Gregory Peck, y no otro, el que diera vida a Atticus Finch.


Lee y Peck entablaron entonces una estrecha amistad que perduraría en el tiempo hasta la muerte del actor.


Nelle Harper Lee nació el 28 Abril de 1926 en Monroeville (Alabama). Tras estudiar en la Universidad de Alabama y pasar un año como estudiante de intercambio en la Universidad de Oxford, Harper trabajó durante la década de los 50 como empleada de reserva de vuelos con Eastern Air Lines y British Airways.


En 1959, Harper acompañó a Holcombe, Kansas, como asistente de investigación para el hoy clásico “A sangre fría”, a Truman Capote, autor de esta famosa novela y amigo de la infancia de la escritora.

Decidida a dedicarse a la literatura, a los 34 años publicó Lee su primera y única novela, “Matar a un ruiseñor”. El relato se nos ofrece a través de los ojos de Jean Louis Finch, familiarmente llamada Scout, que siendo ya una mujer adulta recuerda una época de su infancia en la que su padre, abogado de profesión, defendió a un hombre negro acusado falsamente de violación.


Varios de los personajes de la novela estaban inspirados en la vida real de Harper Lee. Su padre, en el que está basado el personaje de Atticus Finch, era abogado en Monroeville y ex editor de un periódico.

Finch era el apellido de soltera de la madre de Lee, y el personaje de Dill, amigo de los hijos de Atticus, estaba basado en los recuerdos de infancia que Lee tenía de Capote. Incluso el juicio que tiene lugar en la novela tenía similitudes con el famoso juicio “Scottboro”, donde el cargo era violación, el acusado un hombre afro-americano y la acusadora una mujer blanca.

A pesar del tremendo éxito obtenido, o tal vez abrumada precisamente por ello, Harper no escribió otro libro que éste y huyó deliberadamente de la fama.


Hizo, sin embargo, una excepcional aparición, invitada por Verónica Peck, viuda del actor, para ser honrada por la Biblioteca Pública de Los Ángeles en una cena benéfica para recaudar fondos para computadoras y programas de alfabetización. El premio le fue entregado por Brock Peters, quien interpretó en la película al hombre negro acusado injustamente.

Y el 6 de Noviembre de 2007, por sus servicios a la literatura, se le impuso a la escritora la Medalla Presidencial de la Libertad. Lee aceptó ir a la Casa Blanca con la única condición de no tener que responder a preguntas ni tener que pronunciar discurso alguno.

Notable novela que sigue las mejores tradiciones de los autores norteamericanos que han escrito sobre América del Sur – Mark Twain, William Faulkner, Caldwell Erskine y muchos otros – que permanecerá para siempre como un tesoro en la literatura americana progresista
(Nadiya Matuzova, Ilustrated English Edition, 1977)


Traducida a cincuenta lenguas y con más de cuarenta millones de ejemplares vendidos por todo el mundo, la historia de “Matar a un ruiseñor” se centra en la falsa acusación criminal contra un hombre negro y en las relaciones entre Atticus, el abogado que lo defenderá, y su hija Scout. Con el paso de los años, que aumentaba la cifra de sus ventas, el libro pasó a ser una especie de novela nacional.

Cinco décadas después, el impacto cultural y social de esta obra sobre el país americano revive generación tras generación, con un millón de ventas por año. Su éxito tal vez se deba a la inocente e inteligente mirada de Scout. O al momento en que fue escrita, con el surgimiento del movimiento de los derechos civiles.

Creo que se trata realmente de una historia sobre la universalidad de los valores humanos
(Melinda Byrd-Murphy, directora del Centro para las Artes Literarias de Alabama)

Para conmemorar el 50 aniversario de la novela, desde menús de comida sureña a rutas turísticas pasando por ediciones especiales y lecturas compartidas. Pero no se espera la presencia de la escritora en ninguno de los actos organizados en Estados Unidos para celebrar esta obra.


Para muchos, y como Lee confesó en una excepcional entrevista, su vida se identifica con uno de los personajes que intrigan a la niña protagonista de la novela, Boo Radley, que pasa años a la sombra sin salir de su casa, simplemente “porque no quiere salir”, concluye la niña, que siente hacerse mayor al darse cuenta.


Hoy, a sus 84 años, la escritora vive tranquilamente junto a su hermana Alice en Monroeville, el mismo pueblo que la vio nacer, que se llama a sí mismo “la capital literaria de Alabama”, habiendo rechazado cualquier tipo de entrevista relacionada con su famosa novela.

Por el 50 aniversario, un periódico británico intentó arrancar unas declaraciones a la escritora. Ella utilizó como excusa que era la hora de dar de comer a los patos. Y no el momento para hablar sobre lo que ella considera una simple historia.

miércoles, 7 de julio de 2010

Celebrando a Mahler

En este año 2010 conmemoramos con Viena el 150 aniversario del nacimiento de Gustav Mahler, así como el centenario de su muerte en el próximo año 2011.


Diversos eventos, conciertos y exposiciones de excepción se darán cita a lo largo de estos dos años en honor al célebre compositor austríaco.


Nacido en la aldea de Kaliste, Austria-Hungría (hoy República Checa), el 7 de Julio de 1860, Gustav Mahler estudió en el Conservatorio de Viena, donde siguió los cursos de Alfred Epstein y asistió a las clases de Anton Bruckner. Pero la gran experiencia artística de Mahler fue el conocimiento de la música de Richard Wagner.

"No hay más que una educación, y es el ejemplo"


Su única composición juvenil que ha llegado a nuestros días, escrita cuando Gustav aún contaba veinte años de edad, es un oratorio con ecos wagnerianos y preludios de su música futura. Llevaba el título de “Das Klagende Lied” (“La canción del lamento”).


Mahler fue un buen pianista. Pretendía dedicarse a la dirección, pero en los conservatorios no se impartían entonces enseñanzas directoriales. Debutó en Laibach (Eslovenia) en el Otoño de 1881 con la obertura “Egmont” de Beethoven. Después, maduró sus ideas sobre un amplio repertorio que iba desde la opereta por el camino de Verdi, Mozart y Bizet hasta los dramas musicales de Wagner.

Como intérprete de Wagner y Tchaikovsky, en Londres y Praga, llamó rápidamente la atención. Ya pertenecía al grupo de relevantes directores de su tiempo.


De 1888 a 1891 Mahler fue director de la Ópera de Budapest. Johannes Brahms dijo entonces, refiriéndose a su ejecución del “Don Giovanni” de Mozart, que se debía ir a Budapest para escuchar realmente esta obra.


Durante aquellos años de ascensión a la fama, Gustav trabajó por completar su educación literaria y filosófica. En rápida sucesión, escribió sus tres primeras Sinfonías.


En 1897 fue nombrado director artístico de la Ópera de Viena. El 1 de Mayo llegó como maestro invitado. El 8 de Octubre era ya director titular.

"Cuando Mahler llegó a la Ópera, encontró un puro teatro de entretenimiento. Él lo convirtió en una institución artística
(Richard Specht, primer biógrafo del compositor)

Gracias a su tesón, Mahler consiguió que en la década siguiente Viena gozara de un gran prestigio internacional, como centro de ópera, con representaciones ejemplares de obras de Christoph-Willibald Gluck, Wolfgang Amadeus Mozart y Richard Wagner. De 1897 a 1907, la Ópera de Viena vivió con Gustav Mahler una época de plenitud artística.


En 1902, Gustav contrajo matrimonio con Alma María Schindler, hija de un notable pintor vienés, que había recibido enseñanzas musicales de Alexander von Zemlinsky y era una aceptable compositora. A través del círculo de los amigos de Alma, Mahler entró en contacto con los artistas vieneses y con los representantes de las modernas tendencias en la escultura y la literatura.


Este período vienés contempló la composición de la cuarta, quinta, sexta y séptima Sinfonías, junto con los “Kindertotenlieder” (“Canciones para los niños muertos”) , para voz y orquesta, que toman su letra de poemas de Friedrich Rückert.


Mahler abandonó la Ópera de Viena el 15 de Octubre de 1907. La posterior muerte de su hija María inició en él una vertiginosa cuenta atrás agravada por una seria dolencia cardíaca.

Gustav, sin embargo, siguió dirigiendo, contratado esta vez por el Metropolitan de Nueva York, durante 1909 y 1910.

La última de sus obras estrenada bajo su propia dirección fue la Sinfonía nº 8, llamada “De los mil” no por el compositor, sino porque en su estreno en el Neue Musikfesthalle Munich en 1910 fue interpretada por 850 cantantes y 171 instrumentistas.

"Una monumental obra coral de la historia de la música
(Enrique Barrios, director de orquesta)


La 9ª Sinfonía y "Das Lied von der Erde" (“La canción de la Tierra”), ciclo de canciones en forma de sinfonía, fueron ya estrenadas póstumamente por Bruno Walter, alumno y amigo de Mahler.


Tristemente, el 18 de Mayo de 1911, en Viena, dejaba de latir el corazón de Gustav Mahler. Una sencilla lápida señala su tumba en el cementerio de Grinzing.

Durante 1910, el compositor había trabajado en su 10ª Sinfonía. A su muerte, sólo el primer movimiento estaba terminado, aunque quedó planteada la estructura general de la obra y esbozados los otros movimientos.


Mahler se autodefinía como un compositor de verano ya que, como él mismo decía, era la única estación del año en la que podía dedicarse por completo a sus propias obras.

Todas sus obras fueron escritas en este período estival, que el compositor solía pasar en remotos refugios de montaña de los Alpes austríacos. El verano significaba libertad de sus deberes como director, ya que los teatros y las salas de conciertos quedaban cerrados y, aparte de Bayreuth, no había festivales.


Desde el otoño hasta la primavera ejercía de impecable director de orquesta en la ópera y viajaba por todo el mundo, destacando en la escena musical y artística de Viena. En cambio, durantes los meses de verano se retiraba a vivir al campo, a Steinach am Aterres, a Maiernigg en el Wörthersee o a Toblach en el Tirol del Sur, donde encontraba la inspiración para sus nuevas composiciones.

"Componer una sinfonía es construir un mundo con todos los medios posibles"


En las sinfonías de Mahler se aprecian influencias de Ludwig van Beethoven y Johannes Brahms, así como de Richard Wagner y Anton Bruckner. Al igual que Wagner y Bruckner, Mahler utilizó amplios recursos orquestales y su orquestación se anticipó al siglo XX en cuanto a la búsqueda del color en los diferentes instrumentos, la utilización de pequeñas combinaciones instrumentales y la inclusión de algunos poco comunes como la mandolina y el armonio.

La obra de Mahler supone la máxima evolución de la sinfonía romántica.


En su propia época, Mahler fue más valorado como director de orquesta que por su música. De hecho, él mismo decía que sus composiciones no serían valoradas hasta cincuenta años después de su fallecimiento.

En Mayo de 1920, Ámsterdam era testigo del primer Festival de Gustav Mahler.

Ya entonces la música de Gustav Mahler se convirtió en símbolo de la trascendencia de fronteras, géneros y de lo terrenal. Cuando preparamos nuestro festival queríamos destacar no solamente la importancia musical de Gustav Mahler, sino también ese elemento de superación de los límites
(Jiri Stilec, director del festival “La Música de los Miles”)


La prohibición de Mahler en Alemania, después de 1933, condujo al abandono de su música. Tras la Segunda Guerra Mundial, los más eminentes directores de la vieja generación que habían recibido enseñanzas del compositor empezaron a reavivar sus Sinfonías.

Alrededor de 1960 comenzó el renacimiento de Gustav Mahler, fomentado igualmente por la generación intermedia de directores (Kubelik, Solti, Bernstein, Haitink…).

Hoy es considerado uno de los mejores y más grandes sinfonistas de la historia musical.

Una sinfonía debe ser como el mundo. Debe abarcar todo


De siempre, mi fragmento clásico favorito ha sido el Adagietto del cuarto movimiento de la Sinfonía nº 5 de Mahler, inmortalizado también en el cine por “Muerte en Venecia”, una de las indiscutibles obras maestras de Luchino Visconti, de Dirk Bogarde y de la historia del séptimo arte.


Y aunque me atrevería a decir que me gusta prácticamente toda la música clásica, también sostengo que Gustav Mahler, con permiso de Mozart, Beethoven, Verdi y un larguísimo etcétera, ha sido también siempre mi compositor favorito.

Por eso, voy a tener el doble honor de dedicarme esta entrada. Bueno, no en su totalidad. Porque acabo casi de enterarme de que Gustav Mahler es también el compositor favorito de mi hermana Susana, y estas cosas saben mejor compartidas. La obra de Mahler es tan grandiosa que incluso una pequeña parte te supone ya un regalo para el oído.


Pues lo dicho, a disfrutar todos del merecidísimo homenaje que se le brindará en este año y en el próximo a este incomparable compositor.


“Aquéllos que me busquen, sabrán que he existido; los demás no tienen necesidad de saberlo”
(GUSTAV MAHLER)