viernes, 27 de noviembre de 2009

Un genio llamado Truman

Junto a Rudyard Kipling, Roald Dahl, John Steinbeck y Antonio Gala, Truman Capote ha sido siempre uno de mis escritores favoritos.

Soy alcohólico. Soy drogadicto. Soy homosexual. Soy un genio

Hace ya muchos años que Capote no está entre nosotros. Pero sus historias siguen estando ahí y, por supuesto, se siguen vendiendo sus libros.

Empecé a escribir cuando tenía ocho años: de improviso, sin inspirarme en ejemplo alguno. No conocía a nadie que escribiese y a poca gente que leyese. Pero el caso es que sólo me interesaban cuatro cosas: leer libros, ir al cine, bailar claqué y hacer dibujos. Entonces, un día comencé a escribir, sin saber que me había encadenado de por vida a un noble, pero implacable amo


Truman Streckfus Persons nació el 30 de Septiembre de 1924 en New Orleans, Louisiana. Sus padres se divorciaron cuando él apenas tenía cuatro años y fue criado por parientes lejanos. A los 10 años se mudó con su madre y su padrastro, de quien tomó su apellido, a Nueva York. Vivió en las granjas del Sur de los Estados Unidos y, según sus propias palabras, empezó a escribir para mitigar el aislamiento sufrido durante su infancia.

Los escritos más interesantes que realicé en aquella época consistieron en sencillas observaciones cotidianas que anotaba en mi diario. Extensas transcripciones al pie de la letra de conversaciones que acertaba a oír con disimulo. Habladurías del barrio. Una suerte de reportaje, un estilo de ver y oir que más tarde ejercitaría verdadera influencia en mí, aunque entonces no fuera consciente de ello


A los 17 años, ya instalado en Nueva York, entró a trabajar en The New Yorker y comenzó a publicar sus relatos en revistas de calidad como Harper’s Bazaar o The Atlantic Monthly. Cuatro años más tarde, con “Miriam”, historia publicada en la revista Mademoiselle, Truman obtuvo el Premio O’Henry. En 1948, conseguía el primer premio en la revista Atlantic Monthly por “Shut a final door” y el tercer puesto por “The house of flowers” en 1951 de nuevo en Mademoiselle.

La primera novela que publicó Capote fue “Otras voces, otros ámbitos”, rotundo éxito que le dio fama instantánea en 1948.


En 1951 apareció su novela “El arpa de hierba”, que fue adaptada al escenario teatral sin demasiado éxito. Y en 1954, Harold Arlen adaptó su relato corto, “House of flowers”, como musical de Broadway.

La disciplina es la parte más importante del éxito... Todo fracaso es condimento que da sabor al éxito


Con “Desayuno en Tiffanys”, novela corta publicada en 1958, Capote vuelve a mezclar realidad personal con ficción, una constante de toda su obra, haciendo ambas inseparables.

En este ambiente crece literariamente y se relaciona con la alta sociedad: escritores, pintores, modelos, políticos e incluso mafiosos, que luego retratará en su obra. Porque, además de su talento como escritor, tenía fama de ser un conversador excepcionalmente entretenido, por lo que se lo rifaban tanto la intelectualidad neoyorquina como las celebridades más frívolas de la época para que acudiera a los distintos  eventos.

Antes de negar con la cabeza, asegúrate que la tienes

Alcanzó la fama internacional en 1966 con la publicación de “A sangre fría”. El sangriento asesinato de una familia en un paraje de la América profunda fue el punto de partida para una historia que llevó a Capote hasta Holcomb (Kansas).

La vida es una buena obra de teatro
con un tercer acto mal escrito

Con “A sangre fría”, libro que nació de un reportaje de investigación para la revista The New Yorker en el que colaboró su amigo, el fotógrafo Richard Avedon, Capote abrió las puertas de lo que se llamaría la novela de no ficción (“non-fiction-novel”), creando un referente para lo que luego sería el nuevo periodismo estadounidense.

Que una cosa sea verdad no significa que sea convincente,
ni en la vida, ni en el arte

De la novela “A sangre fría”, publicada tras cinco años de intensa investigación, se vendieron más de trescientos mil ejemplares, permaneciendo en la lista de los libros más vendidos del New York Times durante treinta y siete semanas.


En 1981, Truman publicó su último libro, “Música para camaleones”, una brillante colección de artículos con un relato central. Y con una entrevista a Marilyn Monroe titulada “Una adorable criatura”.


Sus relaciones con el cine (se adaptaron a la gran pantalla “A sangre fría”, Desayuno en Tiffany's” y El arpa de hierba”) se extendieron además a la escritura de guiones, entre los que destaca el de “¡Suspense!”, “La burla del diablo” y los diálogos de “Estación Termini”.


Y, curiosamente, a su aparición como actor en un pequeño papel de la película “Annie Hall”, donde daba vida a “alguien parecido a Truman Capote”. Y en la divertida Un cadáver a los postres”, el escritor hacía el papel del excéntrico anfitrión.


Truman, además, fue la inspiración del personaje de “Dill” en la novela “Matar un ruiseñor”. Harper Lee, autora de esta novela y amiga personal de Capote desde su infancia, se basó en lo que le relataba Truman para crear el personaje del niño que acompaña a los dos hermanos en sus aventuras.

Harper Lee y Truman Capote

Truman Capote cuenta con un Premio Edgar Allan Poe por el guión de “Suspense” (The innocents), un Emmy por "ABC Stage 67" y una nominacion al Globo de Oro al mejor debut en la actuación por “Un cadáver a los postres".

Y cada pocos años nuestros cuerpos experimentan una remodelación completa: tanto si es deseable como si no lo es, nada más natural que el que cambiemos

Más de 20 años después de su muerte, se descubrió la existencia de su primera novela, "Summer Crossing" (Crucero de verano), nunca antes publicada, y cuyo manuscrito se creía perdido.

Según se nos cuenta en la Editorial Anagrama, editorial que dedica toda una biblioteca al escritor incluyendo también esta novela perdida, Capote se mudó en 1966 de su modesto piso en Brooklyn, abandonando una caja con papeles y viejas fotografías que el portero del edificio rescató de la calle y guardó.

En 2004, el contenido de esa caja fue subastado en Sotheby’s. Y allí estaba el manuscrito de este "Crucero de verano", la novela que Capote había comenzado a escribir en 1943 y en la que había continuado trabajando ocasionalmente durante una década, hasta abandonarla definitivamente.


Afortunadamente, esta novela se editó en 2006 y éstas fueron algunas de las críticas que tuvo:

El ritmo de su prosa es perfecto. Como era de esperar, Capote es mucho mejor cuando se ocupa de los ricos que de los pobres. Después de todo, sus gustos se inclinaban por lo exquisito, por el brillo, la fantasía, la belleza de las insinuaciones
(Adam Mars-Jones, The Observer)

El espíritu y los escenarios de “Crucero de verano” tienen más cosas en común con las obras posteriores de Capote – sobre todo con “Desayuno en Tiffany’s”- que con su período sureño. Grady es una clara precursora de Holly Golightly. El solo hecho de descubrir una obra inédita de Capote es fascinante, pero la novela se sostiene por sus propios méritos, que son considerables
(Peter Parker, The Sunday Times)

Un febril, hermoso intento de capturar el ardor y la pasión de un amor de verano, y del propio acto de escribir
(Stephen Abell, Times Literary Supplement)

Un auténtico regalo del genial escritor, incluso después de su muerte, para todos aquellos que le tenemos como uno de los grandes narradores literarios. Gracias, Truman.


Yo ya tengo “Crucero de verano”. Ahora me queda lo mejor. Leerme una nueva historia contada por Truman Capote.

El escritor más perfecto de mi generación 
(Norman Mailer, ensayista, dramaturgo y novelista americano)

viernes, 20 de noviembre de 2009

Abbey Road en portada

El album “Abbey Road” de los Beatles estaba, entre otros muchos discos, en casa de mis padres. Lo había llevado una de mis hermanas. Pasados unos años, yo me compré este mismo LP porque me gustaba, sin más. No conocía ni remotamente todo lo que giraba a su alrededor.


Esta imagen, fotografiada por Ian McMillan en la mañana del 8 de Agosto de 1969, hace ahora 40 años, se convirtió pronto en icono internacional pues ilustraba un disco mítico de los Beatles. Su despedida profesional como grupo. Y es que “Abbey Road” fue el último album que grabaron.

El título del disco hace referencia a la calle que se encuentra en la parte norte del centro de Londres. Y el hoy ilustre paso de cebra es visitado frecuentemente por cientos de turistas que se fotografían en él. Incluso a la salida del metro St. John’s Wood hay una tienda donde se vende todo tipo de material referido al famoso cruce: camisetas, relojes, postales, mecheros, pins, monederos, tazas de café, puzzles…


El paso de cebra está cerca de esta salida de metro. Y, por supuesto, cada 8 de Agosto, una multitud de británicos cruza este paso de cebra que atraviesa la calle londinense de Abbey Road hasta la esquina de Grove End Road. Cuando no hay turistas o no es 8 de Agosto, la mítica calle se puede ver así:


Este paso de peatones está situado justo enfrente de la puerta de los estudios de grabación donde acudían a menudo los Beatles. Los estudios EMI de Abbey Road siguen estando también ahí. Fueron inaugurados por el ingeniero sir Edward Elgar en 1931 y durante muchos años han sido los principales estudios de grabación de EMI.


Por estos estudios han pasado nombres tan ilustres como Eric Clapton, Fred Astaire, Glenn Miller, Pink Floyd, Sting… Y muchas bandas sonoras se han grabado allí: "Superman", "Braveheart" o toda la saga de "La guerra de las galaxias".
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El album “Abbey Road” fue producido y orquestado por George Martin para Apple Records. Los dos lados del album difieren en cuanto a su carácter. El lado A, diseñado por Lennon, es una colección de canciones sueltas, mientras que el lado B, diseñado por McCartney, es una larga serie de composiciones, muchas de ellas relativamente cortas y unidas entre sí por puentes musicales.


Lennon aportó al disco temas como "Come together", una de las cumbres de su carrera, o "Because", los coros más complejos y bellos del grupo con las voces de John, Paul y George. McCartney le dio a "Oh! Darling" un cierto aroma de blues, incluso rompiendo su voz. También le aportó un toque naif y resultón a "Maxwell’s silver hammer", mi favorita de este disco, que fue la canción que más tardaron en grabar.

Y Harrison nos regaló temas como "Something" (del que Sinatra dijo que era la mejor canción de amor de los últimos 50 años, no en vano grabó una versión de la misma) o "Here comes the sun", una oda a la primavera compuesta en el jardín de su amigo Eric Clapton. Sorprendente fue la aportación de Ringo Starr con “Octopus’s garden”. El disco se cierra con “The end”, único solo en la batería de Ringo.
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Pero volvamos a la cubierta del disco.

Para la famosa portada, el fotógrafo colocó la cámara en medio de la calzada e hizo que los Beatles recorrieran cuatro veces el paso de cebra en ambos sentidos mientras disparaba la cámara múltiples veces.



En la fotografía se ve una camioneta policial aparcada en la acera derecha. La policía había cortado el tráfico previamente, pero no el peatonal. De hecho, aparecen más personas aparte de los Beatles.

Y el Volkswagen blanco (modelo escarabajo - "beetle" en inglés) que se ve a la izquierda en la portada, fue vendido en una subasta de Sothebys en 1986 por 2.300 libras. Antes de la sesión fotográfica, la policía trató de quitarlo de la acera, pero no pudo encontrar a su dueño.

Para la famosa contraportada, el fotógrafo eligió un añejo letrero donde el nombre de la calle figuraba en baldosines empotrados en una pared de ladrillo. Este letrero, que desapareció hace tiempo, se encontraba en el extremo opuesto de la calle de la Abadía. Posteriormente se le añadió a la foto el nombre de los Beatles.


También aparece en la contraportada la imagen movida de una chica vestida de azul que pasaba por allí ajena a lo que estaba pasando. El fotógrafo quiso desechar la imagen pero fue la que más les gustó a los Beatles.
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El album “Abbey Road” también cuenta con su leyenda urbana. Sin saberse nunca el motivo con certeza, corrió el rumor de que Paul McCartney había muerto en accidente automovilístico en 1967. Falsa noticia que saltó a la radio provocando una gran conmoción en pocas horas. También se dijo que había sido sustuído por un doble. Desde ese momento, todo el mundo miraba con lupa las nuevas portadas de los Beatles.

"Abbey Road" no fue una excepción. Según los “expertos” los cuatro músicos forman en la foto un cortejo fúnebre: John, de blanco, es el predicador; Ringo, de negro, el empresario de pompas fúnebres; George, con ropa vaquera, el enterrador; y Paul, claro, el muerto.


Y esto no quedaba aquí. Paul lleva los ojos cerrados como un cadáver, y sostiene un cigarrillo con la mano derecha, prueba de que es un impostor, porque McCartney es zurdo. Es más, es el único músico que toca el bajo con la izquierda. Lleva el paso cambiado con sus compañeros y va descalzo, lo que también significa, todo según los “expertos”, que está muerto. Incluso las iniciales de la matrícula del escarabajo, LMW, se interpretaron como Linda McCartney widowed (viuda)…

El propio Paul tuvo que salir al paso para decir que estaba vivo. En cuanto a lo de ir descalzo, explicó que ese día hacía calor y decidió quitarse los zapatos sin más. De hecho, en fotos desechadas de la misma sesión aparece con sandalias.

Estos rumores desaparecieron, afortunadamente, con el paso del tiempo. Y McCartney se permitió una broma al respecto en 1993, cuando sacó el album “Paul is live” (Paul está vivo), parodiando la famosa portada del "Abbey Road". 


El lugar era el mismo, el fotógrafo también, pero en la foto sólo salían él y su perro. Eso sí, Paul esta vez iba calzado.

Yo puedo dar fe de la existencia de este CD porque me lo compré hace poco. Y es que McCartney sigue siendo mi Beatle favorito.
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"Abbey Road" se terminó de grabar el 19 de Agosto de 1969. Los Beatles se encontrarían por última vez en el estudio para supervisar las mezclas. La ruptura del grupo se mantuvo en secreto hasta la primavera siguiente, cuando salieron al mercado simultáneamente "Let it be" (grabado anteriormente a "Abbey Road") y el debut de Paul en solitario, "McCartney".

El album se publicó el 26 de Septiembre de 1969. Una semana después era número uno en las listas británicas. A finales de ese año había vendido cuatro millones de copias y en 1980 se había llegado ya a los 10 millones.

Este album, además, ha sido homenajeado por otros personajes ilustres.

Como Sesame Street, en este caso Sesame Road:


Goscinny y Uderzo, a través de sus entrañables personajes de Astérix:


Los no menos cercanos personajes de Pocoyó:


Quino y sus personajes de Mafalda:


Cómo no, Los Simpson:



Hans Beck y sus Clicks de Playmobil:


Y los mismísimos U2:


Yo misma le hice mi propio homenaje al album "Abbey Road" poniéndomelo hace unos días. Os lo recomiendo. Se os viene a la memoria un montón de sensaciones a través de las diferentes melodías de estos cuatro músicos.

Homenaje el mío que no dudaría en redondear si me encontrara alguna vez en Londres. Por supuesto, me acercaría al famoso paso de cebra e intentaría hacerme una foto allí.

Ya sé que no es gran cosa, que no iba a cambiar nada, pero seguro que por un momento yo me sentiría un poquito parte de uno de los grupos más legendarios de la historia de la música. Y eso ya es mucho para mí.

martes, 10 de noviembre de 2009

40 años en Sesame Street

En Sesame Street estamos hoy de celebración. Se cumplen nada menos que 40 años de la exitosa creación de una gran familia televisiva. Familia que se ha seguido manteniendo, con algún que otro cambio, hasta nuestros días.


El 10 de Noviembre de 1969, producida por Sesame Workshop y Jim Henson Productions, se asomaba a la pequeña pantalla norteamericana un nuevo programa infantil que, con el nombre de “Sesame Street”, estaba dirigido a los más pequeños de la casa.

Sesame Street” nació como un programa educativo que enseñaba a través del entretenimiento. Combinando en partes proporcionales la animación, las marionetas y los actores reales, se conseguía estimular la mente de los niños y al mismo tiempo introducirles en el reconocimiento de las letras y palabras, una básica aritmética, las formas geométricas, la lógica resolución de problemas simples y la sociabilidad a través de otros niños que se relacionaban con sus semejantes en sus vidas cotidianas.


Como hilo conductor y, al mismo tiempo, como cómplices del espectador infantil, una serie de personajes creados por Jim Henson. Los hoy universalmente famosos Muppets (Teleñecos aquí en España) que representaban gráficamente el significado de conceptos básicos como cerca y lejos o derecha e izquierda.


Personajes como Epi y Blas, el Conde Draco, Triki y Trake, Coco y Gustavo, entre otros muchos, comenzaron ya en 1969 a fabricarse una aceptación y una popularidad que ha perdurado hasta nuestros días.


Desde el primer episodio se ha incluído el humor y la música como elementos básicos del programa. Muchas de las canciones escritas para “Sesame Street” se han convertido en verdaderos clásicos de la música infantil. Joe Raposo nos regalaba el tema que ilustra la cabecera del programa, así como el famoso “Rubber Duckie” (“Patito de goma” para nosotros), originalmente cantado por Jim Henson como Ernie (Epi en España).


Jon Stone fue el responsable de llevar a buen término el primer casting de “Sesame Street”. Y, entre los actores finalmente elegidos, se encontraba Bob McGrath, que iba a hacer el papel de Bob en el programa infantil. Claro que si os digo que estamos hablando de Roberto, el de “Son mis vecinos, tus vecinos son… ”, seguro que ya sabréis a quién me refiero.


Y es que Bob McGrath también celebra sus 40 años en “Sesame Street”. Cantante y actor norteamericano nacido en 1932, Bob empezó a ser reconocido a mitad de los años 60 en Japón, realizando una serie de exitosos albumes de canciones irlandesas y baladas cantadas en japonés. Pertenece a la familia de “Sesame Street” desde sus comienzos en 1969 y es uno de los cuatro primeros actores que aparecieron en el programa. En el mismo siempre se le ve preparado para cantar, contando historias, dando lecciones musicales, explicando algo a Big Bird (nuestra Caponata)…


A lo largo de todos estos años, Bob ha escrito varios libros para niños y ha participado en multitud de conciertos infantiles y otros eventos benéficos. Y también ha aparecido en otras películas de los personajes de Sesame Street, como “A Sesame Street Christmas Carol”, “The adventures of Elmo in Grouchland”, “A walking tour of Sesame Street”...

Y si le quieres hacer una visita de vecino, sólo tienes que adentrarte en su blog.



Algo tan simple y didáctico, enseñar entreteniendo, se hizo universal en poco tiempo, programándose en las televisiones de medio mundo: México, Camboya, Kuwait, China, Francia… Según figura en “El libro Guinness de los Récords” de 2004, Sesame Street es el programa educativo infantil más popular, viéndose en un total de 180 países. El programa sigue en antena, lo que le convierte en el más duradero de la historia de la televisión americana. Además, es el programa que ha obtenido más Premios Emmy, alrededor de 100, de la televisión estadounidense.



Sesame Street” llegó a España en 1976 a través de RTVE. Su nombre inicial fue “Ábrete, Sésamo” y el éxito del programa en nuestro país también fue rotundo, apareciendo ese mismo año un divertido LP que recogía sketches del propio programa y canciones hoy ya clásicas como “Tus vecinos”, “Patito de goma”, “Cinco en la familia”, “Canta” o “Arriba y abajo”.



Como asidua y joven espectadora de entonces 11 años, tengo escenas imborrables en el recuerdo de este divertido programa. Como el distinto modo de contar hasta 10 o hasta 4. O al mismísimo Blas “haciendo paloma”, divertida escena que desde aquí dedico a mi hermano Jose. O la curiosa visita al veterinario de ella y su llama. O el inolvidable trío del “Mahnna, Mahnna”...

Con el tiempo, se fueron uniendo otros personajes a los antiguos, creándose una familia aún más grande que se combinaba entre marionetas y actores reales. Junto a la Gallina Caponata y el Caracol Perezgil, y pasándose a llamar el programa “Barrio Sésamo”, siguió creciendo la familia con Espinete, Don Pimpón, los niños del barrio, Julián el quiosquero …


Y Chema, el panadero que, bajo la simpática y dinámica apariencia de Juan Ramón Sánchez Guinot, nos cantaba y bailaba aquello de “Panadero soy, porque sé hacer pan... ”. Noticia triste para todos los que le conocimos de niños fue el que nos dejara en Abril de 2008. Pero su entrañable Chema permanecerá en nuestro recuerdo infantil. Gracias, Juan Ramón.


Sesame Street” ha acompañado a varias generaciones de niños. Para su continuación en la pequeña pantalla se ha adaptado a los nuevos tiempos. Ahora en antena nos podemos encontrar con “Juega conmigo, Sésamo”, un espacio con los mismos contenidos didácticos pero con un formato más actualizado.


A lo largo de estos 40 años, se han ido acercando a Sesame Street un gran número de estrellas invitadas. La lista, interminable, recoge actores tan conocidos hoy como James Earl Jones, Susan Sarandon, Ellen DeGeneres, John Goodman, Ben Stiller, Julia Roberts, Marisa Tomei, Burt Lancaster, Bill Cosby y su “hija” Rudy, Alan Arkin, Carol Burnett, John Candy, Whoppi Goldberg, Cuba Gooding, Jr., Billy Crystal, Lawrence Fishburne, Mel Gibson, Michael Landon, Raul Juliá, Lorne Greene, Liam Neeson, Candice Bergen, Natalie Portman, Haley Joel Osment o Anthony Daniels como C3-PO.

O cantantes de renombre como Tony Bennett, Harry Belafonte, Ray Charles, Johnny Cash, Celia Cruz, Gloria Stefan o Paul Simon. Ah, y David Beckham.



Otra baza importante de este programa venía de la mano de las voces que hacían hablar a las marionetas. Entre una selección de calidad, podíamos encontrar al propio Jim Henson en los papeles de Ernie (Epi) y Kermit (Gustavo). O a Frank Oz, director y asiduo colaborador de Henson, como Bert (Blas).

Aquí en España tampoco nos quedábamos cortos. Mientras Rafael de Penagos nos deleitaba con sus disertaciones como el Conde Draco, Javier Dotú, que más adelante inmortalizaría al mismísimo Mozart a través de su risa, le ponía la voz al personaje del vecino Roberto en una primera etapa, tarea que continuó más adelante el genuino Luis Varela. Dotú también se encargó de la voz de Blas en su segunda fase.


Estos 40 años también han servido para reunir un gran número de curiosidades alrededor de Sesame Street. Como el que la intención original del programa fuera que las marionetas y los actores salieran en diferentes escenas, por separado, decidiéndose finalmente su combinación en los sketches al observarse que la audiencia infantil prestaba atención a las marionetas e ignoraba a los actores. O que en el 2002 se decidiera ir más allá combinando sketches antiguos con el nuevo material. Así, los niños veían a un tiempo lo actual y lo que vieron sus padres de pequeños.

O el que muchas de las canciones que habían sido escritas anteriormente para el programa quedaran ya fijas en el mismo, como “Sing”, “Being green”, “Rubber Duckie” o “C is for Cookie”. Y curioso es también que el osito Teddy de la Gallina Caponata recibiera el nombre de “Radar” en referencia al personaje del mismo nombre de la serie “Mash”, que duerme siempre con un osito Teddy.


También resulta curiosa la creencia generalizada de que Epi y Blas fueron llamados Ernie y Bert como homenaje al taxista y al policía de “¡Que bello es vivir!” (1946), creencia que el escritor del programa, Jon Stone, se encargó de desmentir refiriéndose a ello como una simple coincidencia. O el que se pensara en sus vestimentas para describir sus personalidades. Las rayas horizontales en el jersey de Epi denotaban su actitud relajada, mientras que el carácter más tenso de Blas venía reflejado en las rayas verticales de su jersey.

Curioso es también que, tras la muerte de Jim Henson en 1990, se dejaran de grabar sketches que tuvieran a Gustavo (Kermit) de protagonista, por ser el propio Henson el que le prestaba su voz. Afortunadamente, este personaje (uno de los mejores) reapareció en 2001 como reportero de un huracán, ya doblado por Steve Whitmire, quien también le puso la voz a Epi, otro de los personajes que había doblado anteriormente Henson.



La buena calidad del programa y su eficaz carácter educativo se han visto también reflejados en la infinidad de objetos y prendas de vestir que recogen a todos sus personajes. Desde diversos motivos para un cumpleaños, marionetas, juegos y juguetes…


… hasta distintos tipos de calzado, camisetas, gorras y un Monopoly en exclusiva.

 

Realmente, un programa de los que dejan huella… Generación tras generación. 

Y que cumpla muchas más.

Sesame Street fue construída alrededor de un simple lema: puedes educar a los niños si consigues mantener su atención
(Malcolm Gladwell, escritor y sociólogo canadiense)