viernes, 27 de noviembre de 2009

Un genio llamado Truman

Junto a Rudyard Kipling, Roald Dahl, John Steinbeck y Antonio Gala, Truman Capote ha sido siempre uno de mis escritores favoritos.

Soy alcohólico. Soy drogadicto. Soy homosexual. Soy un genio

Hace ya 25 años que Capote no está entre nosotros. Pero sus historias siguen estando ahí y, por supuesto, se siguen vendiendo sus libros.

Empecé a escribir cuando tenía ocho años: de improviso, sin inspirarme en ejemplo alguno. No conocía a nadie que escribiese y a poca gente que leyese. Pero el caso es que sólo me interesaban cuatro cosas: leer libros, ir al cine, bailar claqué y hacer dibujos. Entonces, un día comencé a escribir, sin saber que me había encadenado de por vida a un noble, pero implacable amo


Truman Streckfus Persons nació el 30 de Septiembre de 1924 en New Orleans, Louisiana. Sus padres se divorciaron cuando él apenas tenía cuatro años y fue criado por parientes lejanos. A los 10 años se mudó con su madre y su padrastro, de quien tomó su apellido, a Nueva York. Vivió en las granjas del Sur de los Estados Unidos y, según sus propias palabras, empezó a escribir para mitigar el aislamiento sufrido durante su infancia.

Los escritos más interesantes que realicé en aquella época consistieron en sencillas observaciones cotidianas que anotaba en mi diario. Extensas transcripciones al pie de la letra de conversaciones que acertaba a oir con disimulo. Habladurías del barrio. Una suerte de reportaje, un estilo de ver y oir que más tarde ejercitaría verdadera influencia en mí, aunque entonces no fuera consciente de ello


A los 17 años, ya instalado en Nueva York, entró a trabajar en The New Yorker y comenzó a publicar sus relatos en revistas de calidad como Harper’s Bazaar o The Atlantic Monthly. Cuatro años más tarde, con “Miriam”, historia publicada en la revista Mademoiselle, Truman obtuvo el Premio O’Henry. En 1948, conseguía el primer premio en la revista Atlantic Monthly por “Shut a final door” y el tercer puesto por “The house of flowers” en 1951 de nuevo en Mademoiselle.

La primera novela que publicó Capote fue “Otras voces, otros ámbitos”, rotundo éxito que le dio fama instantánea en 1948.


En 1951 apareció su novela “El arpa de hierba”, que fue adaptada al escenario teatral sin demasiado éxito. Y en 1954, Harold Arlen adaptó su relato corto, “House of flowers”, como musical de Broadway.

La disciplina es la parte más importante del éxito... Todo fracaso es condimento que da sabor al éxito


Con “Desayuno en Tiffanys”, novela corta publicada en 1958, Capote vuelve a mezclar realidad personal con ficción, una constante de toda su obra, haciendo ambas inseparables.

En este ambiente crece literariamente y se relaciona con la alta sociedad: escritores, pintores, modelos, políticos e incluso mafiosos, que luego retratará en su obra. Porque, además de su talento como escritor, tenía fama de ser un conversador excepcionalmente entretenido, por lo que se lo rifaban tanto la intelectualidad neoyorquina como las celebridades más frívolas de la época para que acudiera a los distintos  eventos.

Antes de negar con la cabeza, asegúrate que la tienes

Alcanzó la fama internacional en 1966 con la publicación de “A sangre fría”. El sangriento asesinato de una familia en un paraje de la América profunda fue el punto de partida para una historia que llevó a Capote hasta Holcomb (Kansas).

La vida es una buena obra de teatro con un tercer acto mal escrito

Con “A sangre fría”, libro que nació de un reportaje de investigación para la revista The New Yorker en el que colaboró su amigo, el fotógrafo Richard Avedon, Capote abrió las puertas de lo que se llamaría la novela de no ficción (“non-fiction-novel”), creando un referente para lo que luego sería el nuevo periodismo estadounidense.

Que una cosa sea verdad no significa que sea convincente, ni en la vida, ni en el arte

De la novela “A sangre fría”, publicada tras cinco años de intensa investigación, se vendieron más de trescientos mil ejemplares, permaneciendo en la lista de los libros más vendidos del New York Times durante treinta y siete semanas.


En 1981, Truman publicó su último libro, “Música para camaleones”, una brillante colección de artículos con un relato central. Y con una entrevista a Marilyn Monroe titulada “Una adorable criatura”.


Sus relaciones con el cine (se adaptaron a la gran pantalla “A sangre fría”, “Desayuno en Tiffany's” y “El arpa de hierba”) se extendieron además a la escritura de guiones, entre los que destaca el de “¡Suspense!”, “La burla del diablo” y los diálogos de “Estación Termini”.


Y, curiosamente, a su aparición como actor en un pequeño papel de la película “Annie Hall”, donde daba vida a “alguien parecido a Truman Capote”. Y en la divertida “Un cadáver a los postres”, el escritor hacía el papel del excéntrico anfitrión.


Truman, además, fue la inspiración del personaje de “Dill” en la novela “Matar un ruiseñor”. Harper Lee, autora de esta novela y amiga personal de Capote desde su infancia, se basó en lo que le relataba Truman para crear el personaje del niño que acompaña a los dos hermanos en sus aventuras.

Harper Lee y Truman Capote

Truman Capote cuenta con un Premio Edgar Allan Poe por el guión de “Suspense” (The innocents), un Emmy por "ABC Stage 67" y una nominacion al Globo de Oro al mejor debut en la actuación por “Un cadáver a los postres".

Y cada pocos años nuestros cuerpos experimentan una remodelación completa: tanto si es deseable como si no lo es, nada más natural que el que cambiemos

Más de 20 años después de su muerte, se descubrió la existencia de su primera novela, "Summer Crossing" (Crucero de verano), nunca antes publicada, y cuyo manuscrito se creía perdido.

Según se nos cuenta en la Editorial Anagrama, editorial que dedica toda una biblioteca al escritor incluyendo también esta novela perdida, Capote se mudó en 1966 de su modesto piso en Brooklyn, abandonando una caja con papeles y viejas fotografías que el portero del edificio rescató de la calle y guardó.

En 2004, el contenido de esa caja fue subastado en Sotheby’s. Y allí estaba el manuscrito de este "Crucero de verano", la novela que Capote había comenzado a escribir en 1943 y en la que había continuado trabajando ocasionalmente durante una década, hasta abandonarla definitivamente.


Afortunadamente, esta novela se editó en 2006 y éstas fueron algunas de las críticas que tuvo:

El ritmo de su prosa es perfecto. Como era de esperar, Capote es mucho mejor cuando se ocupa de los ricos que de los pobres. Después de todo, sus gustos se inclinaban por lo exquisito, por el brillo, la fantasía, la belleza de las insinuaciones
(Adam Mars-Jones, The Observer)

El espíritu y los escenarios de “Crucero de verano” tienen más cosas en común con las obras posteriores de Capote – sobre todo con “Desayuno en Tiffany’s”- que con su período sureño. Grady es una clara precursora de Holly Golightly. El solo hecho de descubrir una obra inédita de Capote es fascinante, pero la novela se sostiene por sus propios méritos, que son considerables
(Peter Parker, The Sunday Times)

Un febril, hermoso intento de capturar el ardor y la pasión de un amor de verano, y del propio acto de escribir
(Stephen Abell, Times Literary Supplement)

Un auténtico regalo del genial escritor, incluso después de su muerte, para todos aquellos que le tenemos como uno de los grandes narradores literarios. Gracias, Truman.


Yo ya tengo “Crucero de verano”. Ahora me queda lo mejor. Leerme una nueva historia contada por Truman Capote.

El escritor más perfecto de mi generación 
(Norman Mailer, ensayista, dramaturgo y novelista americano)

4 comentarios:

Cartelia, aún dijo...

No sabía que fuera uno de tus escritores favoritos, Noe. Tampoco sé si es uno de los míos, pero la verdad es que me gusta mucho-mucho.
Y, como siempre, me parece interesantísimo todo lo que nos cuentas y cómo lo cuentas.
Y ahora me gustaría aportar alguna anécdota o dato curioso al respecto, pero es que no me sé ninguno.
A seguir deleitándonos, por el amor de Dios.

Noelio dijo...

Pues celebro, Cartelia aún, que a ti también te guste este escritor. Eso añade puntos positivos a tu gusto literario.
Por eso te cedo esta anécdota de Truman que realmente no deja de ser curiosa vista hoy.
Según cuentan, Truman Capote siempre pensó en Marilyn Monroe para el papel de Holly Golighty, la protagonista de "Desayuno con diamantes", pero a Marilyn le recomendaron que no lo aceptara. Por su parte, Audrey Hepburn no se veía en el papel y consideraba el haber sido elegida como un error de casting.
Y ésta es mi pregunta:
¿Es posible imaginarse esta película sin Audrey de protagonista?
Seguiremos deleitando, vive Dios.
Un beso.

Jose Golightly dijo...

Pues yo sí que tengo una anécdota de Truman Capote para contarles a Noelio, a Cartelia y a todos vosotros, queridos niños. Resulta que para escribir "A sangre fría", Truman Capote buscó un sitio tranquilo, con mar y en el extranero, y eligió la Costa Brava española, linda y bella como pocas, y alquiló una casita en Palamós. A los lugareños que compartieron aquellos meses con Capote, en plena etapa franquista, les llamaba mucho la atención que viviera allí un tipo tan refinado, tan modosito, tan amanerado... vamos, tan mariconsón, que diría Fidel Castro. Y para no utilizar ningún término ofensivo contra él, decían que Truman Capote "era de Palafrugell", comarca que bloguista y lectora seguro que conocen bien, aunque sólo sea por la localidad de Calella.
Y desde entonces, gracias a Truman Capote, no se les puede preguntar abiertamente a los girundenses, y en especial a los más ancianos, si "son de Palafrugell".
Saludos.

Noelio dijo...

Pues qué bien escriben los de Palafrugell...